Introducción:
¿Alguna vez has invertido en una fragancia maravillosa, solo para sentir que desaparece misteriosamente después de un par de horas? No estás sola. El problema, muchas veces, no es el perfume en sí, sino cómo y cuándo lo aplicamos. La perfumación es un ritual, y dominarlo es la clave para transformar un simple gesto matutino en una experiencia de larga duración que te envuelve durante todo el día. Hoy te revelamos los secretos para una máxima fijación.
1. El Cuándo: El Momento Clave
La piel preparada es el mejor lienzo. El momento ideal es justo después de la ducha, cuando la piel está aún ligeramente húmeda y los poros están abiertos. ¿Por qué? La hidratación es la aliada número uno de la fijación.
- Tip Pro: Aplica tu loción o crema corporal sin fragancia (o con la misma línea de tu perfume) antes de perfumarte. Los aceites naturales de la piel hidratada ayudan a “atrapar” las moléculas del perfume y a liberarlas gradualmente.
2. El Cómo: La Técnica Perfecta
Olvídate de la clásica “nube” y pulverizar en el aire para caminar a través de ella. Es un desperdicio. Sigue esta técnica:
Escote (con precaución): Ideal para fragancias ligeras o días especiales, pero evita la piel si es muy sensible o si vas a exponerte al sol (puede causar manchas).
Puntos de Pulsos (Zonas de Calor): Estas son las zonas donde las arterias están más cerca de la piel, generando calor que ayuda a difundir y activar el perfume de manera constante.
Muñecas: El clásico infalible. Pero evita frotarlas entre sí, ya que el roce rompe las notas olfativas y altera la pirámide de la fragancia.
Lóbulo de las orejas y base del cuello: Puntos estratégicos para una estela sutil y cercana.
Parte interna de los codos y detrás de las rodillas: El calor corporal en estas zonas crea una “burbuja” de fragancia muy efectiva.

